DOLOR CRONICO
El dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable, se considera crónico cuando se prolonga por más de tres meses.
A diferencia del dolor agudo, el dolor persistente se mantiene incluso después de que los tejidos han sanado, debido a una activación excesiva y prolongada de la señal de alarma en el sistema nervioso.

Esta condición no solo afecta el cuerpo, también impacta la salud mental, desencadenando un cuadro donde el sufrimiento físico se puede acompañar de ansiedad, insomnio y depresión .
A nivel global, este padecimiento representa una crisis de salud pública, afectando a cerca del 20% de la población mundial. En Chile la realidad es aún más desafiante, estudios indican que sobre un 30% de los adultos en nuestro país vive con dolor persistente, generalmente de intensidad e impacto funcional significativo.

La prevención se basa en la promoción de estilos de vida saludables, y en el tratamiento oportuno y adecuado del dolor agudo, para evitar que evolucione a la cronicidad.
El tratamiento efectivo del dolor crónico exige superar el enfoque tradicional, adoptando estrategias integrales, multidisciplinarias, que combinen herramientas farmacológicas, no farmacológicas, de educación y autogestión.
Los objetivos del tratamiento del dolor son la reducción de su intensidad, la mejoría en la funcionalidad, autonomía y calidad de vida de la persona, logrando un estado de bienestar y alivio empoderado.

